| En
los estantes de cualquier súper,
al lado de los alimentos convencionales,
se pueden encontrar productos lácteos
que refuerzan las defensas del organismo
o leche enriquecida con calcio y Omega
3. Los alimentos manipulados biológicamente
o funcionales son el nuevo filón
de la industria alimentaria, "ya
muy madura y que apenas puede crecer sino
es con nuevas ventajas nutricionales,
que reduzcan el riesgo de contraer determinadas
enfermedades", explica el biólogo
Carles Prats, uno de los socios fundadores
de Beyond Food, de Reus (Baix Camp).
La empresa-- Más allá del
alimento, sería su traducción--
ofrece conocimiento tecnológico
y experiencia en investigación
alimentaria a las pymes que no pueden
permitirse tener un departamento propio.
La Unión Europea (UE) prepara un
reglamento para este tipo de alimentos,
cuyas etiquetas y efectos medicinales
prometidos desconciertan al consumidor.
Japón fue el pionero en explorar
el nuevo sector en los 80. Hoy en día
son productos populares. La consultora
AC Nielsen cifra en 3.500 millones de
euros anuales la facturación de
los alimentos funcionales y predice un
crecimiento anual del 14%, más
de cuatro veces por encima de los tradicionales.
"Ahora, muchas de las empresas que
quieren modificar un producto alimentario,
simplemente compran el componente que
quieren a grandes grupos que los comercializan",
explica Prats. Beyoond Food ofrece diseñar
a medida el nuevo alimento, con validaciones
científicas. Joan Carles Vallvé,
otro de los socios fundadores, es doctor
en Biología y miembro del Grupo
de Investigación en Lípidos
y Arteriosclerosis de la Facultad de Medicina
de la Universidad Rovira y Virgili (URV).
El grupo investigador es uno de los de
referencia en este ámbito.
"Un alimento funcional puede ser
efectivo tan sólo en un grupo de
la población, en función
de su edad o su genética",
concreta.
La
simbiosis entre la experiencia investigadora
y la percepción de que los alimentos
funcionales serían un sector en
auge y no asequible a todas las firmas
alimentarias les llevó a crear
Beyond Food en agosto del 2005, como empresa
surgida de la Facultad de Medicina de
Reus. Una economista, Montserrat Solé,
completa el equipo. "Queremos crecer
despacio porque somos conscientes que
somos una empresa innovadora, vendemos
conocimientos, no productos industriales",
explica Prats.
Recientemente, han obtenido una subvención
del Cidem y el Premio Reus a la creación
de empresas, por su innovación
y capacidad técnica aplicada a
la industria agroalimentaria. |