El vencimiento en
diciembre lleva a que Chile estudie "otro
mecanismo de protección",
según indicaron a la agencia de
noticias argentina Télam fuentes
del Palacio San Martín.
Chile no puede renovar
las actuales salvaguardas en virtud de
una ley que establece que no es posible
prorrogarse el mecanismo hasta después
de un año de haber vencido el anterior
período de aplicación, por
lo que ahora el Gobierno estudia alternativas
para restringir el ingreso del producto.
"El problema
que motivó la aplicación
de las salvaguardas persiste", aseguró
el agregado agrícola de la Embajada
chilena en Buenos Aires, Iván Nazif,
al referirse a las retenciones a las exportaciones
de la harina que, al ser menores a las
del trigo, son consideradas distorsivas
de la cadena de valor.
El diplomático
manifestó que esa diferencia en
los niveles de retenciones "podrá
derivar en una medida antidumping",
aunque no descartó la modificación
de la ley de salvaguardas.
Según fuentes
de la Cancillería, ahora Argentina
debe responder en un plazo perentorio
a la notificación sobre el inicio
de la investigación, que se estima
en no más de un mes.
Escalada del conflicto
comercial
Además de
la controversia por la harina, las autoridades
chilenas estudian aplicar salvaguardas
a las importaciones de leche fluida y
en polvo y de quesos. La investigación,
que debe definirse a fines de noviembre,
luego de las audiencias correspondientes,
fue iniciada a partir del pedido de la
Federación de Productores de Leche
(Fedeleche) en agosto pasado, que argumentó
que hubo un "explosivo aumento (de
más del 200%) de las importaciones"
argentinas, que está dañando
a la industria chilena.
Durante el primer
semestre de 2006, Chile importó
3.948 toneladas de leche en polvo entera
y 9.113 toneladas de leche en polvo descremada
de todo origen, contra las 2.414 y 5.165
toneladas importadas en los primeros seis
meses de 2005, de acuerdo con datos oficiales
de ese país.
De esas cantidades,
la Argentina proveyó 41% en 2005
y 69,1% en 2006, según la información
oficial de Chile.
Según el
Ministro de Agricultura chileno, Alvaro
Rojas, "hay suficiente contundencia
en los argumentos para aplicar temporalmente
una salvaguarda", cuyo nivel determinará
la Comisión de Distorsiones del
Banco Central, encargada de la investigación,
según se recoge del matutino chileno
El Mercurio.
Pese a la supuesta
fuerza de la argumentación de los
productores chilenos, hay quienes dentro
del Gobierno de Michelle Bachelet se muestran
reticentes a imponer tasas a las importaciones
argentinas por miedo a ser llevados a
un litigio dentro la Organización
Mundial del Comercio. Pero en el otro
extremo, contra los que piden moverse
con pies de plomo, están los productores,
que critican la tibieza y la tardanza
del Gobierno para defender a la industria.
Desde Argentina
se argumentó que el problema en
torno al sector lácteo surgió
como respuesta al conflicto entre los
dos países en torno al gas, cuyo
precio de exportación desde el
país criollo aumentaría.
Sin justificaciones
Desde la Cancillería
argentina -que junto a la Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Pesca
y Alimentos (SAGPyA), la Comisión
Nacional de Comercio Exterior y el Ministerio
de Economía y Producción
elabora la defensa de la industria local-
adelantaron que se pedirá en las
audiencias el cierre de la investigación
porque "bajo sólidos argumentos
encontramos que no hay motivos que justifiquen
la aplicación de salvaguardas".
Si bien las fuentes
diplomáticas argentinas admitieron
que hubo un incremento de las exportaciones
de leche hacia Chile, aclararon que dicho
crecimiento, más que en volúmenes,
se registró en montos, por la devaluación
del peso chileno, lo cual "no es
suficiente para imponer salvaguardas".
Por otra parte,
aclararon que "los requisitos de
la Organización Mundial del Comercio
para la aplicación del mecanismo
son bastante estrictos en cuanto a que
la evolución de las importaciones
sea tal que cause daño a la industria
nacional, y tal daño en este caso
no se ha producido".
Pese a las manifestaciones
de Rojas, otras fuentes chilenas cercanas
a la investigación coincidieron
con la apreciación del gobierno
argentino en el sentido de que "no
hay convencimiento de los méritos"
para aplicar las salvaguardas entre los
distintos órganos que intervienen
en el proceso, que involucra a los ministerios
de Hacienda y de Agricultura, la Cancillería
y el Banco Central. "Si se resuelve
aplicar las salvaguardas va a ser para
la leche en polvo, porque las importaciones
de leche fluida y de quesos no son relevantes",
precisaron las fuentes.
El Gobierno argentino
adelantó que, ya sea en el caso
de la harina de trigo como en el de los
lácteos, una eventual medida de
protección por parte e Chile será
recurrida ante la OMC.